Subteniente López, Q. Roo.- La gobernadora Mara Lezama Espinosa supervisó los avances de la reconstrucción del histórico Puente Subteniente López, también conocido como Puente de Santa Elena, infraestructura estratégica que registra un 37 por ciento de avance físico y que permitirá fortalecer la conectividad, el intercambio comercial y la actividad turística entre México y Belice.
Durante el recorrido, la mandataria estatal destacó que esta obra representa una acción clave para la recuperación económica de la región fronteriza, luego de que el puente permaneciera restringido para el tránsito de carga pesada desde 2013, situación que impactó directamente a comercios y prestadores de servicios de la zona.
La reconstrucción contempla una inversión federal de 42 millones de pesos, gestionada ante la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, a través de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT).
Acompañada por Yolanda Basulto May, residente general de Conservación de Carreteras de la SICT, y por José Alberto Alonso Ovando, titular de la Secretaría de Desarrollo Territorial Urbano Sustentable (SEDETUS), Mara Lezama resaltó que la reapertura devolverá dinamismo económico a una comunidad históricamente vinculada con la actividad fronteriza.
“Cuando quedó cerrado prácticamente se murieron algunos de los comercios”, expresó la Gobernadora al referirse al impacto que tuvo la restricción vehicular en la zona.
Entre los trabajos que se realizan destacan la sustitución de la antigua estructura metálica por una moderna losa estructural, la colocación de una carpeta de rodamiento de cuatro centímetros de espesor y la construcción de banquetas peatonales de 2.60 metros de ancho con barandales de seguridad en ambos lados.
Uno de los principales beneficios será el restablecimiento del paso de carga pesada, condición fundamental para fortalecer el intercambio comercial entre Quintana Roo y Belice, mejorar la movilidad regional e impulsar nuevas oportunidades de desarrollo económico.
Asimismo, se destacó que el puente cuenta con 64 años de historia, por lo que su modernización representa también la preservación de una infraestructura emblemática para los habitantes del sur del estado.
Una vez concluida, la obra se sumará al cruce fronterizo de Chactemal, ampliando las opciones de conectividad internacional y consolidándose como un detonante para el crecimiento económico, turístico y social de la frontera sur de Quintana Roo.
