Cancún, Q. Roo.- Hay pasiones que llegan por tradición y otras que aparecen por casualidad. Para Mónica López Ruiz, la pesca deportiva comenzó como una convivencia familiar y terminó por convertirse en una forma de vida.
Regiomontana de nacimiento, pero portomorelense por adopción, encontró en las aguas del Caribe mexicano un escenario donde la disciplina, la paciencia y la adrenalina se combinan en cada jornada de pesca.
Hace 13 años, lo que inició como una actividad compartida con amigas y familiares evolucionó hasta convertirla en una de las principales promotoras de la participación femenina en esta disciplina en Quintana Roo.
«No era un deporte que imagináramos practicar nosotras, pero cuando lo conocimos entendimos que también podíamos ser protagonistas», recuerda.
Del sueño de unas amigas nació ‘La Diosa del Mar’
Todo comenzó con un viaje a Isla Mujeres para participar en «La Dorada de Plata», un torneo exclusivo para mujeres.
Aquella experiencia marcó un antes y un después.
Mónica y un grupo de amigas regresaron convencidas de que Puerto Morelos merecía un evento similar.
Así nació la idea que, años después, se convertiría en uno de los torneos femeniles más importantes del país: «La Diosa del Mar».
La iniciativa encontró en Karla Luna a la persona ideal para encabezar el comité organizador y consolidar un proyecto que hoy es referente nacional.
Actualmente, el torneo acaba de celebrar su novena edición, reuniendo a decenas de pescadoras provenientes de distintos estados de la República.
Pero para Mónica el mayor triunfo no está en los trofeos.
Está en ver a mujeres que jamás habían sostenido una caña descubrir un deporte que rompe prejuicios.
«Mis amigas y yo tenemos esposos o familias que practican la pesca deportiva. Así surgió el grupo Pink Marlins y después nació la idea de crear un torneo en Puerto Morelos. Hoy ‘La Diosa del Mar’ le da la oportunidad a muchas mujeres de conocer este bello deporte y, además, promueve la liberación de especies.»
La emoción de competir entre los mejores
La pasión por la pesca deportiva llevó a Mónica a competir recientemente en el Pacific Marlin Cup, celebrado en Mazatlán, Sinaloa, considerado uno de los torneos más importantes de México.
Integrando el equipo «Los Pelaná», logró subir al podio nacional.
El tercer lugar llegó después de dos días intensos.
Fueron 13 marlines registrados, peleas que exigieron técnica, fortaleza física y concentración absoluta.
Uno de esos momentos quedó grabado para siempre.
La captura de un marlin de 297 libras y 2.40 metros de longitud, después de una hora con 40 minutos de combate.
Una batalla donde la fuerza del pez y la resistencia del equipo parecían no tener fin.
«Fue muy cardíaco, con los nervios de punta y la adrenalina al máximo. Al final conseguimos el tercer lugar y fue una experiencia inolvidable.»
Rompiendo estereotipos
Durante muchos años la pesca deportiva fue vista como un espacio reservado para hombres.
Hoy, historias como la de Mónica López demuestran que esa idea quedó atrás.
Su participación constante en torneos nacionales y su impulso a nuevas generaciones de pescadoras han convertido su historia en un ejemplo de perseverancia.
Cada torneo representa una oportunidad para inspirar.
Cada captura confirma que el talento no tiene género.
Cada mujer que se anima a subir a una embarcación fortalece un movimiento que sigue creciendo.
El legado continúa
Más allá de las competencias, Mónica tiene claro cuál es su misión.
Quiere que más niñas, jóvenes y mujeres descubran el deporte que cambió su vida.
Que entiendan que la pesca deportiva no solo consiste en capturar peces, sino en aprender del mar, respetar las especies y disfrutar la naturaleza.
Porque al final, el mayor premio no siempre pesa cientos de libras.
A veces consiste simplemente en demostrar que sí se puede.
«Invito a todas las mujeres a que se animen a practicar este bonito deporte. Yo siempre trato de demostrar que las mujeres sí podemos.»
